Estado del coche
Compramos coches parados
Lleva meses sin moverse. Quizá un año. La batería cayó primero. Luego ya no se volvió a arrancar. Pasa.

No como debería estar.
Un coche parado cambia con el tiempo
Al principio solo está quieto. Luego pueden llegar una batería descargada, neumáticos bajos, frenos pegados, humedad o simplemente más dudas sobre si arrancará. No ocurre siempre. Pero pasa.
Dinos cuánto tiempo lleva parado y cuándo fue la última vez que funcionó con normalidad. Si no lo recuerdas exacto, una aproximación sirve.
Sin adornarlo. Sin marear.
No hace falta ponerlo en marcha para venderlo
Si lleva meses sin arrancar, no hace falta comprar una batería o hacer una revisión solo para solicitar valoración. Se puede estudiar como está.
Eso sí: si sabes que antes de pararlo tenía una avería concreta, cuéntala. No es lo mismo un coche parado por falta de uso que uno que se dejó porque ya fallaba.
Dónde ha estado guardado
Garaje cerrado. Exterior. Taller. Parcela. La ubicación y el entorno ayudan a entender el estado y, sobre todo, el acceso para una posible recogida.
Una foto actual vale más que una descripción de cómo estaba hace dos años.
Lo que cambia la valoración
Año, kilómetros, versión, estado interior, carrocería y documentación. Y luego Parado. No hay una sola cifra que mande sobre todo lo demás.
Un coche reciente con una avería seria y otro más antiguo con el mismo problema pueden acabar en valoraciones muy diferentes. Por eso pedimos datos antes de hablar de precio.
No hace falta dejarlo bonito
Lávalo si quieres. O no. No pintes un roce ni arregles una pieza solo para enviarnos fotos. Queremos ver el coche actual.
Si hay daños adicionales, que aparezcan. Es mejor valorar una realidad incómoda que descubrirla después.
La ubicación importa cuando el coche no se mueve
Código postal y lugar donde está. Con eso se empieza. Si el vehículo está en un garaje de difícil acceso, en un taller o en una parcela, indícalo.
No prometemos una recogida igual para todos porque no todos los coches están en el mismo sitio ni en el mismo estado.
Y si todavía estás dudando
Normal. Reparar puede tener sentido. Vender también. Incluso esperar. La valoración sirve para comparar opciones sin tener que reparar primero.
Manda los datos. Luego ya decides qué hacer con ellos.
Lo que ha pasado antes también da contexto
Puede que el coche llegara a este estado después de una avería concreta. O que simplemente haya ido acumulando cosas. Si existe un presupuesto reciente, una factura o una revisión del taller, puede ayudar a entender la situación.
No hace falta reconstruir toda la vida del coche. Solo lo que tenga relación con cómo está ahora.
No todo lo visible cuesta lo mismo. Y no todo lo caro se ve.
Un golpe se ve. Una caja que falla quizá no. Un interior gastado se ve enseguida. Una avería intermitente puede no aparecer justo cuando haces fotos. Por eso combinamos imágenes con explicación.
Una cosa completa a la otra. Sin más.
El estado actual puede cambiar en pocas semanas
Un coche que hoy está parado puede sumar cosas si pasa más tiempo sin uso. O puede quedarse exactamente igual. No lo damos por hecho.
Por eso ayudan las fotos actuales y una descripción de hoy. No una ficha de cuando todavía se usaba con normalidad.
Si además hay una avería concreta
Cuéntala. El estado “parado” no sustituye saber si hay motor, cambio, electrónica o un golpe. Son capas distintas.
La valoración mejora cuando podemos separar qué problema describe el estado general y cuál es la avería que ha llevado al coche hasta ahí.
Valorar antes de reparar
Cuéntanos el estado real.
Tal cual. Eso es lo útil.
Si el coche tiene más de un problema, ponlos todos. No hace falta elegir una sola avería para que el formulario encaje.
Tu coche. Tal como está.
Puedes pedir la valoración ahora.
Manda los datos básicos. Si tienes diagnóstico o fotos, mejor. Si no, empezamos sin ellos.