Averías
Compramos coches con el motor roto
El coche estaba bien. O más o menos. Y un día deja de estarlo. Un ruido, humo, un aviso en el cuadro. Luego el taller habla de motor y la reparación ya cambia de tamaño.

No como debería estar.
Cuando el motor ya no compensa
Puede ser una rotura seria. Puede ser algo que todavía haya que confirmar. No siempre se sabe al primer vistazo. Si el coche no arranca, consume aceite, ha perdido compresión o el taller ya ha dado un diagnóstico caro, venderlo tal como está puede ser una opción. No hace falta maquillarlo. Cuéntanos qué pasa.
Sin adornarlo. Sin marear.
No hace falta arreglarlo antes
Hay quien piensa en reparar primero y vender después. A veces tiene sentido. Otras no. Una reparación grande puede comerse buena parte del valor del coche y además hay que adelantar el dinero. Nosotros valoramos el coche averiado, con el problema que tenga. Si hay informe del taller, mejor. Si no, también se puede empezar con fotos, matrícula, kilómetros y una explicación sencilla.
Lo que miramos de verdad
Marca, modelo, año y kilómetros. Eso pesa. También el estado de la carrocería, si arranca, si puede moverse, qué avería tiene y dónde está el coche. No es lo mismo un motor que gira pero falla que un motor bloqueado. Parece obvio. Pero cambia mucho.
Antes de decidir, mira lo que ya sabes
Puede haber un diagnóstico claro. Motor roto. Y puede haber solo síntomas: un ruido fuerte, pérdida de aceite, humo, falta de fuerza o un coche que ya no quiere arrancar. No es lo mismo. Si el taller ha abierto el motor o ha hecho pruebas, guarda ese informe. Si solo te han dicho de palabra que la reparación es grande, cuéntalo así. Sin adornarlo.
También importa qué ocurrió justo antes. Se calentó. Se encendió un aviso. Empezó a sonar distinto. O se paró sin más. Son datos sencillos, pero ayudan a entender por dónde va el problema y a valorar el coche sin fingir que sabemos algo que todavía no está confirmado.
El resto del coche sigue contando
Un motor roto pesa mucho en la valoración. Claro. Pero el coche no desaparece alrededor del motor. Sigue teniendo una carrocería, un interior, una versión, un año, unos kilómetros y un estado general. Puede estar muy cuidado. O no. Puede haber pasado la ITV hace poco. O llevar tiempo parado.
Por eso dos coches con una avería parecida pueden acabar en cifras muy distintas. No hay una tabla sencilla. Hay que juntar todo. Avería y coche. Las dos cosas.
Si está en el taller, mejor no desmontar por desmontar
A veces el coche ya está abierto. Otras todavía no. Para pedir una valoración no hace falta seguir desmontando piezas solo para poder contarnos algo. Si el taller tiene fotos, presupuesto o diagnóstico, eso sirve. Si no, se empieza con lo que haya.
Y si el motor no arranca, no pasa nada. Se dice. Lo importante es saberlo desde el principio porque cambia la forma de mover el coche y evita plantear una recogida como si pudiera circular por sus propios medios.
Qué necesitamos para empezar
Matrícula. Kilómetros aproximados. Código postal. Y una explicación normal de lo que ocurre con motor roto. Si tienes fotos, mejor. Si tienes un informe del taller, también. Pero no hace falta tener una carpeta perfecta para pedir una primera valoración.
Una cosa sí ayuda: decir lo malo desde el principio. Si hay otro golpe, otro aviso o el coche lleva tiempo parado, cuéntalo. Luego no hay sorpresas y la valoración parte de un coche real, no de una ficha ideal.
Reparar o vender no tiene una respuesta fija
A veces reparar es lo lógico. Otras veces no. Puede depender de cuánto quieres conservar el coche, de lo que cuesta dejarlo bien y de qué valor tendría después. No decidimos esa parte por ti.
Lo que hacemos es añadir una opción más: saber cuánto interés puede tener el vehículo tal como está. Con esa información puedes comparar. Y decidir.
Lo que ya has gastado no cambia la avería de hoy
Hace un año cambiaste neumáticos. Hace seis meses hiciste mantenimiento. Quizá pusiste una batería nueva. Todo eso forma parte del coche, pero no obliga a seguir gastando solo porque ya hayas gastado antes.
Mira el punto actual. Qué falla. Qué costaría dejarlo bien. Y qué salida tiene sin reparar. Ahí está la decisión de hoy.
Si hay más de un problema, dilo
Puede haber motor y además un golpe. Caja de cambios y una ITV caducada. Una avería eléctrica y una reserva de dominio. Pasa. No intentes escoger solo una cosa para que el coche parezca más sencillo.
Cuanto más claro sea el estado real, menos vueltas después. Una frase más en el formulario puede ahorrar bastante.
Lo que cambia cuando la reparación ya es seria
Una avería como motor roto no se mira sola. Si el coche además tiene la ITV pendiente, lleva meses parado o acumula otra reparación, la decisión puede cambiar bastante.
También puede ocurrir lo contrario: que todo lo demás esté bien y el problema sea muy concreto. Por eso no usamos la avería como una sentencia automática sobre el valor del vehículo.
Antes de cerrar nada, vuelve a mirar el coche completo
Exterior. Interior. Kilómetros. Documentación. Lo que se ha hecho recientemente. Y motor roto. Esa foto completa es la que tiene sentido valorar.
Puede parecer que repetimos una idea. Sí. Porque es fácil quedarse atrapado en la avería grande y olvidar que alrededor sigue habiendo un coche entero.
Valorar antes de reparar
Cuéntanos el estado real.
Tal cual. Eso es lo útil.
Si el coche tiene más de un problema, ponlos todos. No hace falta elegir una sola avería para que el formulario encaje.
Tu coche. Tal como está.
Puedes pedir la valoración ahora.
Manda los datos básicos. Si tienes diagnóstico o fotos, mejor. Si no, empezamos sin ellos.