Estado del coche
Vender coche accidentado
Chapa, airbags, suspensión, frente, lateral. Un accidente puede dejar daños visibles y otros que no se ven desde fuera.

No como debería estar.
Después de un accidente hay que separar urgencia y venta
Primero está la seguridad y la gestión inmediata del accidente. La venta viene después. Cuando el coche ya está depositado o estable, entonces sí tiene sentido reunir fotos, ubicación y documentación para saber qué opciones hay.
No necesitas tomar una decisión mientras todo está ocurriendo. Puede esperar.
Sin adornarlo. Sin marear.
Las fotos cuentan bastante
En un coche accidentado, una imagen general puede ocultar mucho. Conviene enseñar el ángulo del golpe, el lado contrario, las ruedas, el interior y, si se puede hacer sin riesgo, el compartimento del motor.
No hace falta que sean fotos bonitas. Solo claras.
Si el seguro está de por medio
Puede haber una tramitación abierta con la aseguradora. Esa situación debe aclararse antes de cerrar cualquier compraventa. No todos los accidentes terminan igual ni todos los vehículos están libres para venderse de inmediato.
Dinos en qué punto está. Si no lo sabes, se revisa antes de avanzar.
Lo que cambia la valoración
Año, kilómetros, versión, estado interior, carrocería y documentación. Y luego Accidentado. No hay una sola cifra que mande sobre todo lo demás.
Un coche reciente con una avería seria y otro más antiguo con el mismo problema pueden acabar en valoraciones muy diferentes. Por eso pedimos datos antes de hablar de precio.
No hace falta dejarlo bonito
Lávalo si quieres. O no. No pintes un roce ni arregles una pieza solo para enviarnos fotos. Queremos ver el coche actual.
Si hay daños adicionales, que aparezcan. Es mejor valorar una realidad incómoda que descubrirla después.
La ubicación importa cuando el coche no se mueve
Código postal y lugar donde está. Con eso se empieza. Si el vehículo está en un garaje de difícil acceso, en un taller o en una parcela, indícalo.
No prometemos una recogida igual para todos porque no todos los coches están en el mismo sitio ni en el mismo estado.
Y si todavía estás dudando
Normal. Reparar puede tener sentido. Vender también. Incluso esperar. La valoración sirve para comparar opciones sin tener que reparar primero.
Manda los datos. Luego ya decides qué hacer con ellos.
Lo que ha pasado antes también da contexto
Puede que el coche llegara a este estado después de una avería concreta. O que simplemente haya ido acumulando cosas. Si existe un presupuesto reciente, una factura o una revisión del taller, puede ayudar a entender la situación.
No hace falta reconstruir toda la vida del coche. Solo lo que tenga relación con cómo está ahora.
No todo lo visible cuesta lo mismo. Y no todo lo caro se ve.
Un golpe se ve. Una caja que falla quizá no. Un interior gastado se ve enseguida. Una avería intermitente puede no aparecer justo cuando haces fotos. Por eso combinamos imágenes con explicación.
Una cosa completa a la otra. Sin más.
El estado actual puede cambiar en pocas semanas
Un coche que hoy está accidentado puede sumar cosas si pasa más tiempo sin uso. O puede quedarse exactamente igual. No lo damos por hecho.
Por eso ayudan las fotos actuales y una descripción de hoy. No una ficha de cuando todavía se usaba con normalidad.
Si además hay una avería concreta
Cuéntala. El estado “accidentado” no sustituye saber si hay motor, cambio, electrónica o un golpe. Son capas distintas.
La valoración mejora cuando podemos separar qué problema describe el estado general y cuál es la avería que ha llevado al coche hasta ahí.
Valorar antes de reparar
Cuéntanos el estado real.
Tal cual. Eso es lo útil.
Si el coche tiene más de un problema, ponlos todos. No hace falta elegir una sola avería para que el formulario encaje.
Tu coche. Tal como está.
Puedes pedir la valoración ahora.
Manda los datos básicos. Si tienes diagnóstico o fotos, mejor. Si no, empezamos sin ellos.