Vehículos
Compramos 4x4 averiados
Valoramos 4x4 averiados tal como están. Dinos qué vehículo es, qué le pasa, cuántos kilómetros tiene y dónde se encuentra.

No como debería estar.
4x4 y vehículos con tracción total
En un 4x4 puede importar no solo el motor o el cambio, sino también si existe algún problema en la transmisión, la tracción o elementos propios del uso que haya tenido. No damos por hecho que lo haya. Preguntamos.
Si el vehículo ha trabajado fuera de carretera, tiene golpes bajos visibles o modificaciones, conviene enseñarlo en las fotos. El estado real. Sin esconderlo.
Sin adornarlo. Sin marear.
La avería sigue siendo concreta
Motor, cambio, electrónica, golpe, falta de arranque o un problema que todavía no tiene nombre. La categoría del vehículo ayuda, pero no sustituye esa información.
Cuéntanos qué hace y qué no hace. Si un taller ya lo ha visto, añade lo que te dijeron. Si no, seguimos sin diagnóstico cerrado.
Fotos que expliquen el estado
Exterior completo. Interior. Cuadro. Zona dañada si la hay. En vehículos de trabajo, también la parte de carga. En eléctricos o híbridos, cualquier mensaje visible en la pantalla.
No hace falta una cámara buena. Hace falta que se vea.
Kilómetros, año y versión
Tres datos normales. Y muy útiles. Dos vehículos de la misma categoría pueden estar a años luz de valor por su edad, kilometraje, motorización y equipamiento.
Por eso evitamos una cifra automática basada solo en “furgoneta averiada” o “SUV averiado”. Sería demasiado poco.
Si está inmovilizado
Dilo desde el principio. También si puede maniobrar pero no circular, o si arranca y se mueve con normalidad pese a la avería.
La ubicación exacta y el acceso se revisan después si la compra avanza. No hace falta mover el vehículo para tasarlo.
Una valoración para comparar
Puede que quieras repararlo. Puede que ya hayas decidido vender. O puede que estés en medio. Pedir una valoración no obliga a cerrar nada.
Sirve para poner una cifra posible al lado del presupuesto del taller y decidir con algo más que una sensación.
Documentación y situación del vehículo
El tipo de vehículo no cambia una cosa básica: antes de cerrar una compraventa hay que saber quién es el titular y si existe alguna situación especial. Financiación, reserva de dominio, herencia o baja temporal. Si existe, se cuenta.
No hace falta resolverlo todo antes de pedir precio. Sí conviene que no aparezca como sorpresa al final.
La versión exacta cambia mucho
Dentro de un mismo modelo puede haber motores, cambios, acabados y generaciones muy distintas. Por eso no basta con saber que es un SUV, una furgoneta o un eléctrico.
Dinos marca, modelo y año. Si conoces la versión o motorización, mejor. Y si no, matrícula y fotos suelen ser suficientes para empezar.
Si el vehículo lleva tiempo parado
No hace falta ponerlo a punto antes de pedir una valoración. Puede tener batería descargada, neumáticos bajos o la ITV vencida. Se cuenta.
Y si además hay una avería que fue precisamente la razón por la que se dejó de usar, ese dato es todavía más importante. Primero saber. Luego decidir.
El uso deja señales
En 4x4 puede haber desgaste de ciudad, carretera, trabajo o un uso muy ocasional. No hace falta etiquetarlo. Basta con enseñar cómo está.
Los kilómetros ayudan, pero las fotos terminan de contar la historia. Interior, carrocería y zona de carga cuando exista.
Una misma avería pesa distinto según el vehículo
No es lo mismo una reparación grande en un vehículo reciente que en otro muy gastado. Tampoco si el modelo conserva buen valor o si ya acumula otros trabajos pendientes.
Por eso “4x4 averiado” abre la conversación, pero no la cierra.
Valorar antes de reparar
Cuéntanos el estado real.
Tal cual. Eso es lo útil.
Si el coche tiene más de un problema, ponlos todos. No hace falta elegir una sola avería para que el formulario encaje.
Tu coche. Tal como está.
Puedes pedir la valoración ahora.
Manda los datos básicos. Si tienes diagnóstico o fotos, mejor. Si no, empezamos sin ellos.